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Marta Rueda, «hay que crear cultura de la muerte»

Marta Rueda es counselor y coach especializada en procesos de duelo en elduelo.org. En 2017, vivió la pérdida más importante de su vida y esa muerte lo cambió todo para ella.

La sociedad huye del dolor, se esfuerza en tapar la tristeza, obliga a mostrar alegría y a ser fuerte ante todo. Marta Rueda nos insta a mirar de frente a la muerte y aceptar que un día el cuerpo de ese ser querido y el nuestro propio no será más que cenizas. Entender la muerte en toda su magnitud es uno de los mayores retos a los que nos vamos a enfrentar en nuestra vida. Pero es optimista y cree que las personas estamos programadas para afrontar procesos de dolor saliendo reforzados y con un aprendizaje. Unas personas lo lograrán de una forma y otras quizá necesiten un acompañamiento al duelo especializado.

Desde su canal de Instagram @elduelo_org, Marta Rueda aporta su conocimiento, experiencia y conversaciones con otras personas en torno a la muerte.

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Captura de pantalla del canal de Instagram @elduelo_org

Para Marta Rueda la sociedad es inmadura frente a la muerte.

¿Qué es para ti la muerte?

Es un cambio de estado. Cuando estoy cerca de algún proceso de muerte siento que se trata de un tránsito. No puedo decir a dónde o cómo exactamente, pero es una especie de certeza interna.

¿Cómo crees que la sociedad enfrenta la muerte? 

Con muchas carencias. Una sociedad tremendamente inmadura en este terreno. 

Creo que en el caso concreto de España, al haber vivido una guerra civil en nuestra historia reciente, y la miseria de los años siguientes, tan manchada de muerte y dolor, nuestros padres y abuelos nos han querido proteger de eso. Pero nos han protegido tanto que muchas personas llegan a adultas sin haber pisado un cementerio y queriendo creerse que eso de la muerte solo le pasa a otros. 

¿Has tenido alguna experiencia cercana a la muerte? Personal o ajena.

Por mi trabajo he conocido a varias personas que han vivido ECM. Pero no lo he vivido en mi piel.

El duelo no tiene que ser una lección de vida, pero todos pueden enseñarnos algo.

¿Has vivido la muerte de alguna persona cercana, Marta? ¿Cómo ha sido el proceso de duelo?

Cada duelo ha sido distinto. Si echo la vista atrás puedo decir que los procesos de duelo para mi, son también procesos de profundidad y belleza. Más allá de todas las emociones asociadas, como el dolor o la rabia, he sentido una conexión profunda con la vida, la naturaleza y el universo, que solo el vacío y el abismo del duelo me han permitido apreciar.

Podría decir que el duelo es un tsunami que lo arrasa todo, pero cuando vuelve la calma es sin duda una puerta de acceso a un lugar que merece la pena ser explorado. 

No creo que haya que vivir el duelo como un aprendizaje ni que haya necesidad de buscar un sentido o una lección, pero sí creo que todos, absolutamente todos los duelos tienen la capacidad de enseñarnos algo. La impermanencia, la eternidad, el sentido de la vida… cualquier cuestión filosófica se abre camino en el proceso del duelo. Ahondar en ellas NO dará sentido a la pérdida ni sustituirá nada, pero es muy probable que sí dé sentido a nuestra nueva existencia. 

«Tenemos que crear cultura de la muerte»

¿Sueles hablar de la muerte con amigos o círculos de conocidos?

Hablo a diario de la muerte con los dolientes a los que acompaño y me gusta sacar el tema de lo laboral y llevarlo a la mesa cuando estoy con amigos o familiares. Muchas veces resulta incómodo, pero creo firmemente que es necesario crear cultura de la muerte, y quienes trabajamos cerca de ella tenemos la responsabilidad de divulgar y normalizar siempre que se pueda.

Marta, háblame de tu propia muerte. ¿Tienes miedo?

No tengo miedo a la muerte, aunque sí que me incomoda pensar en la forma en la que llegará. Pensar en si llegado el momento sentiré mucha resistencia o sufrimiento físico… son preguntas sin respuesta. Pero no temo a la muerte.

¿Cómo te gustaría que fuera tu funeral?

Me gustaría ser incinerada y tener una ceremonia sencilla de despedida, con mis amigos y familia. Con mucha música, con lágrimas y risas, con comida y con abrazos. Como siempre han sido mis celebraciones. 

Me da un poco igual el destino de mis cenizas, pero me saca una sonrisa pensar en que mis seres queridos puedan planear viajes para ir dejándolas en distintos sitios. Sería muy alegre convertirme en un motivo para viajar :)

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