el velatorio

El velatorio, una tradición con mucha historia.

Hoy en día es habitual acudir al velatorio cuando alguien fallece, pero… ¿sabes cuál es el origen de esta tradición? Antes de ahondar en ello, velar a un fallecido es una costumbre extendida en todo el mundo que permite que, familiares y amigos se reúnan para dar el últimos adiós a su ser querido. Acompáñanos a descubrir el origen del velatorio y su historia.

¿Cuál es el origen de los velatorios?

Nos remontamos a la Edad Media cuando los velatorios surgen como última esperanza de los familiares de comprobar si su ser querido había fallecido. Por aquella época, se trabajaba mucho con el estaño, un material que permitía fabricar muchos utensilios de cocina, pero que también podía provocar envenenamiento temporal a quien estaba en contacto con él. En el momento que esto sucedía, el cuerpo entraba en estado de catalepsia, es decir, un estado en el que las constantes vitales se reducían al mínimo durante varios días aparentando un fallecimiento. Eran muchos los casos que se daban, por ello cuando se supo, se inició la práctica de velar el cuerpo del posible difunto o difunta para asegurarse de su defunción.

De hecho, la etimología de velatorio o velorio proviene de velar y, a su vez, del latín ‘vigilare’, cuyo significado literal es ‘vigilar’, que era lo que realmente se hacía durante esta época.

En la mayoría de casos, el cuerpo descansaba en casa o en el sepulcro durante 3 días, dándose situaciones de descomposición y mal olor ya que los recursos nada tenían que ver con los actuales. Pero ese halo de esperanza era el que hacía superar la situación y mantenerse confiados hasta el final.

Esta tradición se dio por muchas partes del mundo, ya que el estaño no fue el único motivo que provocaba catalepsia, pero el velatorio sí fue la manera de saber si el supuesto difunto seguía vivo.

Los velatorios en la actualidad

Cuando los recursos aumentaron y el sector fue avanzando, los velatorios dejaron de hacerse en el domicilio del fallecido/a y también dejaron de hacerse durante tantos días. No fue hasta la década de los 70 cuando en nuestro país se abrió el primer edificio destinado a ofrecer un servicio funerario amplio. En la actualidad, el velatorio hace referencia tanto al espacio destinado a velar a un difunto/a, como a la acción de acompañar el cuerpo durante toda la noche.

Hoy encontramos ‘salas multiconfesionales’ para que haya cabida a cualquier tipo de culto, donde se puede realizar todo tipo de velatorios. Hospitales, universidades… están ofreciendo espacios para este fin. La creciente demanda de despedidas laicas también han propiciado que estas salas surjan como respuesta a la actual necesidad. El uso de un velatorio no es obligatorio. En ese caso, sí es importante avisar a la funeraria para que el cuerpo se conserve en las cámaras las 24/48 horas tras el fallecimiento estipuladas por ley antes de ser trasladado al crematorio o al cementerio.

En Ortega Servicios Funerarios somos especialistas en la organización de actos de despedidas. Nos adaptamos a cualquier confesión y/o creencias religiosas y diferentes culturas para crear un acto especial que perdure en la memoria de los familiares. Si necesitas más información, ponte en contacto con nosotros aquí.