el año del pensamiento mágico

El año del pensamiento mágico, una reflexión sobre cómo nos hace sentir la muerte.

El libro de El año del pensamiento mágico de Joan Didion es uno de esos libros que empiezas a leer con respeto y cierta distancia, pero termina enamorándote. Joan Didion es una periodista y escritora estadounidense conocida por sus novelas y ensayos. Joan Didion reflexiona sobre la muerte repentina de su marido, una tragedia que se sumaba a la larga enfermedad de su hija que fallecería tiempo después en menos de dos años.

El año del pensamiento mágico es un libro breve, tan solo tiene 190 páginas pero es intenso desde que empieza hasta que termina. Didion realiza un viaje por su memoria y lleva de la mano al lector en ese viaje. La confusión que nos deja la muerte tan repentina y sin planificar de un ser querido es la principal palanca narrativa que Didion utiliza para escribir este libro.

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La vida cambia deprisa.

La vida cambia en un instante.

Te sientas a cenar y la vida que conocías se acaba.

La cuestión de la autocompasión.

Joan Didión, el año del pensamiento mágico

El misterio de ese instante, ese cambio repentino que hace que la realidad cambie. ¿Qué ha pasado? ¿Podría haber hecho algo para evitarlo? ¿Por qué ha sucedido esto? ¿Por qué a mi? ¿Por qué a nosotros? Son preguntas humanas y muy normales durante el inicio del duelo. Como Joan Didion reflexiona en las primeras páginas de El año del pensamiento mágico:

«De hecho era la naturaleza normal de todo lo que había precedido al suceso lo que me impedía creer de verdad 

que había sucedido, absorberlo, incorporarlo dejarlo atrás».

En mitad de la vida estamos en la muerte.

Dicen los episcopalianos junto a la tumba.

La muerte forma parte de la vida, aunque queramos vivir de espaldas a ella no podemos. Siempre nos acaba alcanzando de una forma u otra. Aceptar que somos finitos que la vida tal y como la conocemos en este mundo no es para siempre nos puede hacer más libres, más felices y sobre todo más humanos. Didion vive en primera persona la fragilidad de la cordura y nos invita a reflexionar sobre cómo las personas transitamos el dolor, sobre las diferentes formas en las que lo afrontamos y no afrontamos el hecho tan real como que la vida se termina. «Y de repente…ya no existía», escribe la escritora en uno de los párrafos del libro.

La distancia emocional y la lucidez con la que Joan Didion nos habla sobre cómo vivieron sus carnes aquella escena fatídica que cambió su realidad tal y como la había conocido y vivido hasta entonces. Durante las primeras páginas del libro reflexiona sobre la ignorancia que le damos al hecho de que un día moriremos desde su propia experiencia. Cuenta que al lado del teléfono, en la cocina, tenía un listado de teléfonos de emergencia por si algún vecino del edificio necesitaba una ambulancia. Otra persona. Nunca imaginó que sería ella misma la que necesitaría llamar.

Es asombroso como su mente es capaz de recordar y reconstruir los hechos con total precisión. Ella misma se sorprende de este hecho y realizando un análisis sobre la crónica de lo sucedido. Recoge información, analiza los espacios de tiempo desde que su marido sufrió aquel fatal infarto hasta que llegaron los servicios de urgencias concluyendo que » yo tenía que creer que había estado muerto desde el principio. Porque si no creía que llevaba muerto desde el principio, la conclusión era que debería haber podido salvarlo».

Y aquí Didión nos lleva hacia esa creencia de que tenemos en nuestras manos la vida, que podemos hacer todo para conservarla porque el instinto de supervivencia nos hace sentirnos aferrados a ella.

La vida cambia en un instante.

Un instante normal.

Joan Didion, El año del pensamiento mágico.

La vida cambia en un instante y cuando eso sucede hay poco o nada que podamos hacer. No podemos traer de vuelta a las personas que transitan a otro estado de la conciencia a otro estado del ser, pero podemos avivar su recuerdo en nuestro corazón para mantenerlos vivos en esta vida. Para leer un poco más sobre el significado de la muerte según tu confesión religiosa puedes leer La muerte es la prolongación de la vida

El año del pensamiento mágico, así empieza el duelo

Cuando has convivido con una persona durante años y de repente esa persona no está la mente tarda un tiempo en aceptar esa nueva realidad, en acostumbrarse a la nueva situación. Ese tiempo es lo que Joan Didion titula como El año del pensamiento mágico, que no es más que ese tránsito por el duelo que las personas vivimos cuando sufrimos una pérdida.

Fases del duelo

  1. Negación. Reacción que se produce de forma habitual inmediatamente después de la pérdida. Esta negación muchas veces se presenta restándole importancia al hecho que acaba de suceder, pensando incluso que ese hecho es reversible.
  2. Ira. La frustración y la impotencia pueden ser las primeras emociones que sentimos ante la pérdida en esta vida por la muerte de un ser querido. Estas emociones aparecen ante una falta de aceptación de la situación que poco a poco debe ir llegando.
  3. Negociación. Esta fase del duelo nos conduce a empezar a entrar en contacto con la realidad y muchas veces a intentar revertirla, poder volver a la situación previa al hecho que ha cambiado el presente.
  4. Pena o tristeza. Esta fase del duelo es importante no confundirla con una depresión. La tristeza y la pena son emociones sanadoras que el ser humano debe vivir para curar el dolor. Solo transitando el dolor es posible viajar a un estado de sanación y aceptación.
  5. Aceptación. Este estado de calma y comprensión es la última fase de este proceso que suele durar un año.

Es importante señalar que el duelo no es para todas las personas igual y que hay muchas circunstancias que influyen en cómo la persona pasa de una etapa del duelo a otra.

Joan Didion reflexiona sobre su propio duelo, investiga, lee a diferentes autores y analiza por qué está sintiendo lo que siente. Todo el libro El año del pensamiento mágico es un compedio de citas muy interesantes: «La persona que experimenta el duelo está de hecho enferma, pero como su estado mental es tan común y nos resulta tan natural, al duelo no lo denominamos enfermedad. […] Para expresar con mayor exactitud mi conclusión: debo decir que durante el duelo el sujeto atraviesa un estado maníaco-depresivo modificado y transitorio y lo supera».

Es importante centrarse en el hecho de que se supera.

El año del pensamiento mágico es un libro para leer y subrayar.

Para finalizar te dejamos con algunas citas que hemos recogido del libro, que nos parecen reseñables por su lucidez por la veracidad de sus palabras y por la sinceridad con la que están tratadas.

La gente que ha perdido a un ser querido tiene una expresión peculiar. Se trata de una expresión de vulnerabilidad extrema, de desnudez e indefensión.

El año del pensamiento mágico, página 67

Y, sin embargo, en algún nivel yo ya había comprendido, porque era una persona que había nacido con miedo, que en la vida había cosas que yo nunca tendría capacidad para controlar o dirigir. Que había cosas que simplemente sucedían.

El año del pensamiento mágico, página 87

¿Por qué siempre necesitas tener razón? ¿Por qué siempre has de tener la última palabra? Por una vez en la vida, déjalo correr.

El año del pensamiento mágico, página 121

Hasta ahora solo había pasado por el dolor, pero no por el duelo. El dolor era algo pasivo. El dolor era algo que te pasaba. Pero el duelo, el acto de lidiar con el dolor, requería atención.

El año del pensamiento mágico, página 123

Somos seres mortales imperfectos, conscientes de esa mortalidad incluso cuando la apartamos a empujones, decepcionados por nuestra misma complejidad, tan incorporada que cuando lloramos a nuestros seres queridos también nos estamos llorando a nosotros mismos para bien o para mal. A quienes éramos. A quienes ya no somos. Y a quienes no seremos definitivamente un día.

El año del pensamiento mágico, página 166

El año del pensamiento mágico puede ser ese libro que tengas en tu mesita de noche o la mesita auxiliar de tu salón de estar. Un libro que puedes consultar de vez en cuando para recordar que en la vida hay muerte y que en la muerte también hay vida. Que los recuerdos nos ayudan a mantener a nuestros seres queridos vivos en nuestra memoria.

¿Habías leído este libro? ¿Te gustaría leerlo? Cuéntanoslo.